Celebrar la vida en cada una de sus etapas y custodiar el don de la familia es un pilar fundamental que anima cotidianamente a nuestras comunidades. En el marco de la Jornada Mundial de los Abuelos y de los Mayores 2026, la Red Educativa Fasta convocó a las familias de los colegios a participar del webinar «Hábitos de hoy para un mañana mejor», un espacio de encuentro y formación impulsado por la Dirección de Familia y el Centro Integral de Estudios de la Familia de la Universidad Fasta. De la mano de la médica geriatra Dra. María Laura Zavaleta, la reflexión permitió redescubrir cómo las decisiones y los afectos que cultivamos en el presente siembran las bases de una longevidad plena.
Uno de los ejes más valorados de la jornada fue la mirada humana e integral de la salud, comprendiendo que el envejecimiento saludable implica un compromiso diario que abarca a la persona en todas sus dimensiones: física, emocional, social y espiritual. Las pequeñas elecciones cotidianas constituyen la base para conservar la autonomía y el bienestar con el paso de los años.
Finalmente, se invitó a contemplar el cuidado desde una dimensión fundamental: la relacional y afectiva, destacando el valor de la familia y de los vínculos intergeneracionales. La compañía sincera, la escucha atenta, el abrazo cálido y la siembra constante de vínculos significativos son factores esenciales. Por ello, el encuentro concluyó con una renovada invitación a asumir el cuidado integral como un compromiso diario, recordando que nunca es demasiado temprano ni demasiado tarde para tomar decisiones que den propósito y sentido.
Un abrazo que une generaciones
A la par de este espacio de formación, colegios de la Red Educativa Fasta en Argentina realizaron diversas actividades para celebrar a los abuelos, compartir, aprender juntos y agradecer el don de la familia.






Celebrar a nuestros mayores significa integrarlos con amor, escucharlos con ternura, acompañarlos y reconocer su enorme valor. Ellos ocupan un lugar insustituible en nuestros hogares, custodian la memoria de nuestras comunidades y son transmisores de fe, valores y tradiciones. Son un puente vivo entre generaciones que enriquece y fortalece la identidad de nuestras familias y comunidades.