El valor de la buena literatura

Promover los clásicos para despertar el asombro, descubrir la verdad y educar con sentido

En los colegios de la Red educativa Fasta, creemos que la literatura es un camino privilegiado para emocionarse, aprender a pensar, comprender la realidad y descubrir la verdad sobre el hombre.

Volver a los grandes libros es una buena innovación

Nuestro Padre Fundador, Fray Dr. Aníbal Fósbery, en un escrito titulado “Leer, ¿para qué?:nos advertía “En una época como la nuestra, donde nunca hubo mayor oferta de lectura, hay, al mismo tiempo, mayor vaciamiento cultural”. Por eso, frente a una cultura saturada de estímulos, lecturas rápidas y consumo inmediato, nuestros colegios renuevan la convicción de que no toda lectura forma del mismo modo y que existen obras capaces de acompañar verdaderamente el crecimiento interior de una persona.

Por eso damos un lugar especial a la literatura clásica. Los clásicos atraviesan el tiempo porque siguen diciendo algo esencial sobre el hombre: hablan del amor, la amistad, el dolor, la esperanza, el sentido de la vida, el bien y el mal, la libertad y la verdad. Los clásicos “permiten que el alumno aprenda no sólo a leer palabras, sino también a leer la realidad”, como bien dice Fósbery en el texto citado

Ciclo El Principito

En este marco, recientemente desarrollamos un ciclo dedicado a El Principito, como maestro de humanidad, dictado por un profesor de literatura del colegio Fasta Carlo Acutis y que convocó a docentes del área para reflexionar y profundizar una de las obras más entrañables y universales de la literatura contemporánea.

El ciclo propuso adentrarse en las grandes preguntas que atraviesan la obra de Antoine de Saint-Exupéry: la capacidad de asombro, el amor, la amistad, el sentido de los vínculos, la mirada sobre el mundo, la responsabilidad, la formación del carácter. Cada encuentro permitió comprobar cómo los clásicos siguen interpelando al corazón humano y ofreciendo respuestas profundamente actuales.

“El libro en la escuela debe ayudar a que el niño y el joven se encuentren con lo que son”, escribía también el Padre Fósbery. Y precisamente allí reside el valor más profundo de la literatura: en su capacidad de ayudarnos a comprender quiénes somos, qué amamos, qué buscamos y hacia dónde queremos dirigir nuestra vida.

En nuestros colegios Fasta leer es entrar en diálogo con las grandes preguntas del hombre. Leer es aprender a pensar. Leer es descubrir la verdad que habita en la realidad y en el corazón humano. Por eso seguimos apostando a los libros que permanecen, a las obras que elevan el espíritu y a los docentes que, con pasión y profundidad, acercan a nuestros alumnos a la belleza de la buena literatura, para educar con sentido.

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