Un mensaje especial a nuestras familias

La participación de la familia en el proyecto educativo constituye un gran valor.

Cuando la Iglesia habla a educadores y padres nos llama a recrear la alianza familia – escuela.

¡Cuánto nos quiere decir al hablarnos de alianza!

Reconocer el sentido y significado de éste término en la historia del plan de Salvación de Dios nos hace conscientes de la importancia de este hermoso llamado de caminar juntos en el despliegue del proyecto educativo de escuela católica que hemos elegido. 

Si nos adentramos un poquito más encontraremos expresiones como “El éxito del itinerario pedagógico se basa principalmente en un principio de colaboración mutua (…)” “Toda la comunidad escolar es responsable de la realización del proyecto educativo católico de la escuela (…)” 

¡Cuánto valor tiene el aporte de los padres en las distintas expresiones del proyecto educativo! Su aporte de atención y alegría en los actos, ferias y muestras; su aporte de acompañamiento en el proceso académico, su aporte fraternal en los distintas propuestas comunitarias, su aporte de fe en las celebraciones sacramentales y religiosas y su aporte de consejo y colaboración en tantos desafíos y necesidades institucionales.  

El Padre Fosbery, fundador de Fasta, siempre nos convocaba a más y nos decía: ¡Estamos en una misión apostólica: tenemos que armar comunidades! Y hasta tanto no formemos una comunidad, Él no va a estar presente, Él no va a construir. “Si el Señor no edifica la casa, en vano se preocupan los que quieren edificarla” dice el salmista. Es inútil, no construimos la Iglesia, construimos un establecimiento del Ministerio de Educación, pero no construimos la Iglesia. Para que el Espíritu Santo esté con nosotros necesita una comunidad eclesial, no simplemente una comunidad escolar. Una comunidad educativa cristiana. El espíritu de un colegio se vive comunitariamente. Sólo de esta manera el colegio será un instrumento y un signo de salvación. 

Sigamos haciendo de nuestras comunidades espacios de bien donde se renueve en cada encuentro la pasión por una educación más humana y humanizante. La presencia y participación de la familia en el proyecto educativo es insustituible, sigamos caminando juntos.

Que en ésta próxima Navidad Dios hecho niño bendiga a cada una de sus familias, permitiendo que cada hijo aprenda de Jesús la obediencia, que cada madre aprenda de María la humildad y el espíritu de sacrificio y que cada padre aprenda de José a amar con fidelidad y rectitud. 

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